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EL MÁS GRANDE ENEMIGO DE LA JUSTICIA

26 de Septiembre de 2017

Los que tenemos hijos en edad escolar vemos, gratamente sorprendidos, cómo los niños han internalizado la preservación del medio ambiente: cultura de reciclaje, basura en su lugar, entorno visual y acústico sano, etc. Comprenden con claridad meridiana que cualquier forma de contaminación es perniciosa para todos. No solo se circunscriben al ámbito donde transitan o viven, sino que se tienen un genuino sentido de pertenencia al planeta Tierra.

Una dosis de ese compromiso de nuestros niños le hace falta a ciertos sectores del mundo de la justicia. Lamentablemente, existen secciones que no tienen compromiso con su hábitat profesional. Son irresponsables para con su profesión.

El más grande enemigo de la justicia es la maledicencia imprudente de sus propios actores. Como si no fuera poco el descrédito ante la ciudadanía por decisiones que son imposibles que satisfagan a todos, contaminan la atmósfera judicial con sus inexactitudes y falsedades. “El examen escrito de jueces supremos no brinda las garantías para elegir a los mejores”, espetó en una entrevista reciente una abogada de una ONG. ¿Los fundamentos de dicha afirmación? Lo de siempre: falacias y verdades a medias. El columnista de un diario pedía la suspensión del examen. El contenido de la noticia desnuda el desconocimiento grosero en materia jurídica. Lo que no saben estos profesionales es que mientras probablemente dormían, en las primeras horas del domingo, una veintena de funcionarios del Consejo Nacional de Magistratura iniciaban un trabajo que se extendió por 14 horas ininterrumpidas para intentar realizar la mejor evaluación posible, en el fondo y en la transparencia (participaron un fiscal de prevención del delito y un notario público). No pedimos aplausos, solo que se respete a quienes tienen compromiso con la justicia. Compromiso que ni la abogada ni el periodista tienen. Empero, los elementos tóxicos no solo son externos. Las impurezas también surgen en el interior. No son pocos los órganos colegiados en donde las discrepancias entre sus miembros se convierten en munición que estalla en el interior de la institución. Los daños colaterales son cuantiosos. Súmenle los murmullos, el chismorreo y la difamación que enrarecen el aire de la zona justicia. Por último, hay que adicionar las rivalidades interinstitucionales. El tirarse entre uno y otro la granada para que estalle en manos ajenas es un desatino.

Debemos eliminar al más grande enemigo de la justicia. Los niños debieran hacer un trasvase sanguíneo de ese sentimiento de sensatez con el medio ambiente al sector justicia. Ellos tienen sangre de la buena.


Fuente: http://www.expreso.com.pe/opinion/guido-aguila-grados/mas-grande-enemigo-la-justicia-guido-aguila-grados/

Publicado en el diario Expreso el martes 26 de setiembre de 2017.