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JUECES Y FISCALES ENAMORADOS

03 de Octubre de 2017

Yo sólo quiero mejores jueces y fiscales para el país” fue lo que nos expresó Pedro Pablo Kuczynski en la única conversación que hemos sostenido hasta hoy. También es el deseo de todos los peruanos. Hacia ese objetivo, el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) ha reestructurado la evaluación para la selección de magistrados con estándares de calidad: un examen escrito constitucionalizado, especializado y seguro; una calificación curricular que ya no se infla con los diplomados y pasantías sin rigurosidad académica; y, por último, entrevistas que son transmitidas en vivo (¡y expuestas a la impiedad de las redes sociales!). Con todo, sentimos que aún no alcanza. Sigue existiendo un puñado de malos magistrados que envilecen la cinta y la medalla que llevan. Entonces, ¿qué cualidades debe advertir el CNM al nombrar o ratificar a un juez o fiscal? Todos los atributos éticos y profesionales que se requieren en un magistrado se resume en una sola: pasión por su labor. Necesitamos jueces y fiscales enamorados. Magistrados embelesados con su función y amartelados por su quehacer. Si su desempeño es indiferente y apático, entonces su lugar no es la magistratura.
El enamorado nunca llega tarde a una cita, cuenta los minutos, la espera ansioso; así, no tienen cabida los jueces impuntuales, ni los que piden licencia permanentemente. Los pretendientes están pendientes de lo que necesita la pretendida para allanar el camino y verla feliz; no tienen espacio los fiscales que delegan el trabajo de campo y son negligentes en sus investigaciones.
El embelesado que entre líneas ha declarado su amor y de manera tácita ha sido rechazado, sigue enamorado porque aún en el platonismo es feliz; descartados los juzgadores que se quejan ser víctimas de un sistema que los engulle y sucumben hacia el penoso destino de mediocridad ética y profesional. El embelesado es inmune al paso del tiempo: pudo haberse reducido el frenesí, pero sigue encendida la flama en una mirada prolongada o en un beso en la frente; rechazamos a los magistrados abúlicos que con el caer de los almanaques se dejan llevar por la vorágine de la monotonía.
En suma, el desafío del CNM es poder diferenciar entre la frialdad de una minoría de magistrados y la pasión profesional de los más. Es decir, prescindir de quienes le hacen ojitos a la magistratura sólo para sacarla de la fiesta después de unas copas y elegir a quienes seducidos por la magistratura están dispuestos a consagrase a ella. Los jueces y fiscales enamorados son los mejores, señor Presidente.


Publicado en el diario Expreso el martes 26 de setiembre de 2017.

http://www.expreso.com.pe/opinion/guido-aguila-grados/jueces-fiscales-enamorados-guido-aguila-grados/